"Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre" (Salmos 16:11)
Todos sabemos que el GOZO es uno de los frutos del Espíritu, o uno de los atributos de Dios (ya que el árbol se conoce por sus frutos). Lo que Dios produce, nos habla de cómo y quién es Él, y aunque la gran mayoría de los cristianos solemos enfocarnos mucho más en el primer fruto que menciona Gálatas 5 y 1 Juan 4: Dios es amor, me llama mucho la atención que el segundo atributo mencionado sea el gozo.
Si nos detenemos a meditar un poco, comprenderemos que una vida sin amor carece de sentido, pero una vida sin alegría, es una vida muy triste (lógicamente), aunque ambos van muy unidos: donde hay amor, hay gozo, y donde no hay gozo, no hay amor y no está Dios. Pero el gozo no es solo un estado anímico que nace en nuestras emociones, si es un fruto del espíritu, tiene que ver con lo espiritual. El gozo es una fuente de vida, de fuerza, de poder y de salud, según la Palabra. Quita la alegría, y solo obtendrás muerte.
Hemos oído de la risoterapia y sus efectos beneficiosos. Sabemos que lo espiritual siempre se refleja en lo natural, y definitivamente reír es muy saludable, provoca el mismo efecto que el ejercicio físico moderado y según estudios al reír se produce un proceso en el que se liberan hormonas y neurotransmisores que protegen el organismo de infecciones y fortalece el corazón. Ya lo dice la Biblia:
"El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos." (Pr. 17:22)
Recuerdo que hace un tiempo, el hijo de unos amigos sufrió un accidente y murió. Fue un golpe muy duro para ellos y quise estar a su lado apoyándolos. Me pasé todo el día del velatorio con ellos, llorando y rodeada de tanto dolor, que comenzó a dolerme el pecho. Cuando por la noche me metí en mi coche para regresar a casa, sentía el corazón estrujado y comencé a orar. La reacción que tuve puede parecer como menos extraña, pero en ningún momento fue algo indecoroso o por falta de respeto y estaba sola. El caso es que después de tantas horas consumiéndome en un espíritu de tristeza, cuando entré en la presencia de Dios, comencé a reírme a carcajadas. Lo único que sé es que mi corazón volvió al lugar correcto, como si lo hubieran vuelto a hinchar porque se estaba quedando sin aire. Dios me habló mucho con esa experiencia.
La persona que está llena de problemas y necesita fuerzas, suele buscar pasar un buen rato para despejarse, salir con amigos, reirse. Cuando una pareja deja de divertirse juntos, suele terminar en separación. En nuestras relaciones con los demás, nos gusta estar cerca de aquellas personas que nos alegran y sinceramente, creo que es un instinto de supervivencia. De alguna manera sabemos que nuestra vida es mejor si nuestro humor es bueno.
Incluso en Eclesiastés que nos recuerda lo vana que es la vida, nos aconseja que en el día del bien, nos gocemos del bien (Ec. 7:14), que viene a decir que disfrutemos de los buenos momentos. Ahora bien, estoy completamente a favor de divertirse, pero el tipo de gozo con poder, debe ser el tipo de gozo con el que el Señor se gozaría. Hay un tipo de gozo enfermizo, que es cuando uno se ríe con la boca, pero el corazón y los pensamientos están negros. El pecado está en la motivación incorrecta. Solo quería puntualizarlo para que no dé lugar a malas interpretaciones, no obstante, los principios divinos del reino de Dios, funcionan para todos; Dios hace llover sobre justos y sobre injustos, así que el remedio de tener buen humor lo utilizan hasta los de la Nueva Era.
"No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza." (Neh. 8:10b)
Y yo me pregunto, ¿por qué produce fuerza? Mi única respuesta es que al igual que el amor, el gozo es un poder espiritual que viene directamente del trono de Dios, como hemos leído en el Salmo.
Creo firmemente que la finalidad de Dios es que vivamos felices. ¡En su presencia hay plenitud de gozo! Eso quiere decir que Dios no solo tiene ese efecto en nosotros, sino que Él mismo es así. Estoy convencida que en ningún lugar vamos a encontrar a alguien con tanto gozo como Dios. Incluso la Biblia dice que Jesús era una persona con una gran capacidad de gozarse profundamente:
"Has amado la justicia y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros." (He. 1:9)
Jesús tenía el atractivo de quien ama de verdad y ríe con la boca abierta.
En conclusión, para ir terminando ya. No podemos ir de estirados por la vida. La risa es buena, es sana, es contagiosa, es espiritual. Un lugar donde la religiosidad, disfrazada de santurronería, ha terminado por acallar las sonrisas, ha dejado al Espíritu de Dios fuera. Así que sigamos el consejo de Pablo a los tesalonicenses y estemos siempre gozosos (1 Te. 5:16).
