Me ha llamado la atención la gran cantidad de cosas que se
están diciendo acerca de este mes de septiembre del 2015, así que me he puesto
a investigar y he descubierto cosas realmente sorprendentes que creo que son lo
suficientemente importantes como para dedicarles un tiempo y escribir sobre
ello.
Quiero empezar haciendo una lista de los acontecimientos más
relevantes que están por ocurrir y luego pasaré a desarrollarlos:
-
13 de Septiembre: Eclipse solar parcial.
-
13 al 15 de Septiembre: El Rosh Hashanah, Fiesta
de las Trompetas o comienzo del Año Nuevo judío, que además coincide con el
comienzo del año Jubileo para los judíos.
-
15 de Septiembre: La terminación del año Shemitá
judío.
- 15 de Septiembre: La inauguración de la 70ª sede
de la ONU en Nueva York, donde también participará el Papa Franciso.
-
15 de Septiembre: Finalización de las maniobras
militares del Jade Helm 15.
- 23 de Septiembre: Fiesta de Yom Kipur judía.
- 28 de Septiembre: La cuarta y última luna de
sangre, que coincide con la Fiesta judía de Los Tabernáculos.
A pesar de mi reticencia a insistir en este dato, el hecho
es que casi prácticamente todos los eventos mencionados tienen que ver
directamente con Israel. No me considero particularmente una defensora de los
rituales judíos al punto de adoptarlos como propios, tal y como han ido
haciendo muchos dentro del mundo cristiano, ya que defiendo que la verdad
completa fue revelada con Jesucristo y sin Él es imposible tener toda la
verdad. Sin embargo, quiero puntualizar, que sí creo que toda la Historia tiene
que ver con Israel y es sin duda el centro neurálgico de todo lo que se va a
estar cociendo antes de la segunda venida de Cristo.
Dicho esto, paso a explicar lo que he podido ir viendo en
cada uno de esos puntos.
En el libro de Levítico, Dios va dando instrucciones
bastante específicas de cómo deben actuar y cual es el resultado de sus
acciones.
“Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo de Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. Mas el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo; y a tu animal, y a la bestia que hubiera en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer. Y contarás siete semana de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años. Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes: el día de la expiación haréis tocar trompeta por toda vuestra tierra. Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia. El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos, porque es jubileo; santo será a vosotros; el producto de la tierra comeréis. En este año de jubileo volveréis cada uno a vuestra posesión.” (Levítico 25:3-13)
A ese séptimo
año de barbecho, se le llama Shemitá. Y cada ciclo de siete años Shemitá, le
sigue el año Jubileo, en el año cincuenta.
Dios ordenó que el pueblo de Israel debía liberarse de su
trabajo cada siete años. No sembrarás y no cosecharás. De hecho, el
incumplimiento de estos años sabáticos fue una de las principales razones
citadas en las Escrituras del por qué los judíos fueron exiliados a Babilonia
en el año 586 antes de Cristo.
Pero había algo más en el año Shemitá, en el último día del
año el pueblo de Israel fue instruido para realizar una liberación de deudas.
Nos encontramos con el siguiente escrito en el capítulo 15 de Deuteronomio:
“Cada siete años harás remisión. Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová” (Deuteronomio 15:1,2)
Para poder exponer lo que quiero decir, necesitamos entender
este mandamiento de Dios en el espíritu, ya que como he mencionado en otras
ocasiones, todas las fiestas y ordenanzas que Dios dio en el Antiguo Testamento
para que el pueblo judío las obedeciera a rajatabla, ahora, entrados en la era
de la gracia y la libertad del Espíritu, debemos entender su verdad de una
manera más amplia, ya que todo eso ocurrió para enseñarnos realidades
espirituales.
Sin duda el año Shemitá sigue el patrón del sabat: seis días
se trabaja y el séptimo lo dedicas a Dios. El resultado es la bendición de
Dios. No quiero decir que haya que dejar de trabajar en el año Shemitá, pero sí
que en el séptimo año se va a comer lo que salga de la tierra según hayamos
sembrado en los otros seis años. Y trasladándolo a nuestros tiempos, viene a
decir que es un rendir cuentas por parte de Dios sobre toda la Tierra, siendo
para bendición, o bien para maldición, según hayamos obrado.
Ahora vamos a echar un vistazo a los eventos que tuvieron
lugar al final de cada Shemitá de los últimos años y lo que recogimos.
Si nos remontamos hasta el último día del año Shemitá en
2001, nos encontramos con una caída de la bolsa catastrófica. El 17 de
septiembre de 2001, fuimos testigos de la mayor caída de la bolsa en un día en
la historia de Estados Unidos hasta ese momento. El Dow Jones cayó
asombrosamente 684 puntos, y fue récord que se mantuvo durante siete años,
hasta el final del próximo año Shemitá.
A finales del
siguiente año Shemitá en 2008, ocurrió otra catastrófica caída de la
bolsa. El 29 de septiembre de 2008, el Dow Jones
cayó 777 puntos, convirtiéndose así en el desplome financiero más
grande de la historia. Y resulta que el 29 de septiembre de 2008
correspondía con el Elul en el calendario judío, el día conocido en la Biblia
para la liberación de las deudas. Así que en el último día de los últimos dos
años Shemitá, el mercado de valores cayó de tal manera que establecieron nuevos
récords. Y ahora estamos en otro año Shemitá, que comenzó el otoño pasado y
finalizará el próximo 15 de septiembre de 2015.
Y es muy
interesante observar que también habrá un eclipse solar parcial el 13 de
septiembre de 2015. Durante el siglo pasado, sólo en otras dos ocasiones ha
habido un eclipse solar al final de un año Shemitá. Fue en 1931 y 1987, y como
muchos expertos sugieren, los eclipses solares en fechas señaladas puedes
presagiar grandes desastres financieros.
En 1931, el eclipse
solar tuvo lugar el 12 de septiembre, al final del año Shemitá. Ocho días más
tarde, Inglaterra abandonó el sistema monetario conocido como patrón de oro, lo
que desencadenó caídas de los mercados y las quiebras bancarias en todo el
mundo. También marcó el comienzo de la mayor caída porcentual en un mes en la
historia de Wall Street.
En 1987, también
hubo otro eclipse solar el 23 de septiembre, de nuevo al final de un año
Shemitá. 30 días después ocurrió el “Lunes Negro” (Black Monday), la mayor
caída en la historia de Wall Street.
Es más que posible
que exista una relación directa entre las señales astronómicas y el Shemitá, ya
que Dios dejó establecido desde el principio en Génesis, que creaba las lumbreras para que sirvieran para las
estaciones de los años y el término hebreo implica que no solo es una señal,
sino que se debe traducir “estaciones” como “tiempo establecido o determinado
por Dios”. Siendo la “Tétrada de lunas de sangre” una clara evidencia de que
nos acercamos al final de los tiempos, coincidiendo además, todas ellas, en
fiestas solemnes judías.
Pero, continuando con el calendario judío (no el nuestro que
es solar, o el calendario lunar, como el de los musulmanes, sino el judío, que
es el que Dios estableció), vemos que sumando a todo esto, también entramos en
el año Jubileo (que investigando un poco, he notado que no se ponen de acuerdo
con la fecha judía, ya que algunas fuentes aseguran que se trata del año 5776
judío, y otras, haciendo otro tipo de cálculos, afirman que comenzaríamos el
año 6000…, lo que desde luego se ve mucho más perturbador). Pero volviendo al
significado del año Jubileo según hemos leído el Levítico, cada uno volverá a
tener su posesión, este año que viene es el año de la restauración. Ahora bien,
centrando nuestra vista nuevamente sobre Israel, me pregunto qué podría ser lo
que dado los tiempos que estamos viviendo, Israel pudiera recibir de vuelta y
todos estamos esperando… sin duda, ¡el derecho a reconstruir el Tercer Templo
de Salomón!
Reconozco que esto ya son especulaciones mías, pero sabemos
que es un acontecimiento que debe darse y que apuntaría claramente al comienzo
de la Gran Tribulación (que como sabemos, su pistoletazo de salida será cuando
el anticristo se siente en el trono del Templo haciéndose pasar por Dios). Pero
para que esto llegase a ocurrir, antes debe desaparecer la Mezquita de Omar o
Cúpula de la Roca, que ocupa exactamente el mismísimo lugar donde debería estar
situado el Templo judío y para el mundo musulmán, es uno de sus lugares más
sagrados… Habrá que esperar a ver qué acontece para que esto pueda llegar a
ocurrir ¿una guerra, un terremoto, algún atentado que destruya la mezquita? Lo
que sabemos por seguro son las profecías bíblicas y en ellas se habla del tan
citado pacto de paz.
Parece que hay muchas cosas por suceder en poco tiempo y sólo he mencionado unas pocas, queda comentar el hecho de que en Estados Unidos aparentemente se están preparando militarmente para algún tipo de ataque, lo que ha llevado a suscitar muchísimas conjeturas sobre que el estado quiere establecer la ley marcial debido a una próxima crisis financiera (tal vez porque la propia Reserva Federal ha sido trasladada de Nueva York a Chicago como "prevención", vete tú a saber de qué), o tal vez previendo un posible cataclismo climatológico provocado por un meteorito, o un terremoto o una inundación..., o quizá todo junto! El caso es que las cosas están candentes incluso entre los políticos estadounidenses a quien todas estas maniobras militares no les gusta ni un pelo.
Y no quiero olvidarme de la 70ª sede de la ONU en Nueva York, donde se discutirá la paz con Irán e Israel, donde a parte de los muchos dirigentes que asistirán, también participará el mismísimo Papa Francisco.
Sé que todavía quedarían cosas por tratar, como el hecho de que la gran inmensa mayoría de cristianos están esperando que el "Rapto" (término que no es bíblico), se produzca este próximo mes de septiembre, tal y como muchos predicadores de renombre han anunciado.
Ya he mencionado en otras ocasiones mi clara convicción de que la iglesia de Jesucristo debe pasar la Gran Tribulación (sino, ¿para quién va a ser la tribulación? ¿para los que el anticristo tiene en el bote?). No nos olvidemos que Cristo viene a buscar a una novia pura, limpia y sin mancha, y es la prueba de fuego lo que santifica. Así que, por favor, tened en cuenta que se levantarán muchos falsos profetas y que si esperamos algo que no ocurre, podemos caer en el error de pensar que toda nuestra fe es vana. Ánimo pueblo de Dios, el Señor es fiel y si tarda su promesa es para seguir dando oportunidad a este mundo. Nosotros deberíamos hacer lo mismo y salir a hablar a las personas del amor de Dios y de su plan antes de que sea demasiado tarde.
