"Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda" (Mateo 5:23,24)
Tengo que reconocer que este versículo lo tenía memorizado de una forma totalmente diferente. Creía que si yo iba delante de Dios teniendo algo contra alguien, tenía que ir primero a arreglarlo con la persona y después presentarme delante de Dios. Cuando aquí dice claramente que si ALGUIEN TIENE ALGO CONTRA MI, vaya e intente arreglarlo. Entendiéndolo de esta manera, se me despejan varias incógnitas:
1.- ¿Qué pasa cuando soy YO quien tiene algo contra otra persona? La respuesta es que lo dejes en el altar. Creo que confrontar a las personas es correcto, pero el motivo debe ser también el correcto. No podemos ir a las personas y soltarles todo lo que tenemos en contra de ellas pretendiendo quedarnos más tranquilos. Eso NO edifica. Al contrario, se levantan muros.
"Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego." (Mateo 5:22)
Jesús nos lo deja bien clarito. Tenemos que saber manejar nuestros enfados.
Hace poquito me enfadé y aunque en un principio había decidido no decir nada hasta llegar delante de Dios para que Él me trajera paz, solté todo lo que se me pasaba por la cabeza ahí mismo, antes de haberlo podido solucionar con el Señor. El resultado fue un desastre. Hubo gente herida por mi culpa y se tardó casi un mes en volver más o menos a la normalidad. Aún hoy creo que hay cosas por solucionar. Esto me enseñó que mis problemas los debo llevar primero a Dios y permanecer ahí hasta que haya sido capaz de dejarlos completamente a sus pies y no recogerlos cuando me levante. Tomar el tiempo necesario, orar, ayunar si es preciso, pero no parar hasta solucionarlo con Dios. Y perdonar, declarar en voz alta que perdonas a las personas que te hacen daño y tomar esa decisión con Dios a tu lado, eso hace que sea efectivo.
La perspectiva correcta es: Jesús es quien defiende mis causas.
Se lo enseñaba el domingo a los niños en la escuelita dominical. Lo que nos diferencia de las personas que no conocen a Dios es que, si nos ocurre algo, nosotros confiamos en Dios, en lugar de quejarnos. Confiamos en que las cosas nos ayudan a bien, como dice la Biblia y no buscamos ni el sentirnos mejor, ni hacer justicia por nosotros mismos. Buscamos la presencia del Señor y ahí abrimos nuestro corazón, para que él ponga en orden nuestro caos.
No olvidemos que el cristianismo es una relación personal. Se trata de cada uno de nosotros y Dios, de como actuamos individualmente. El resto de las personas no son nuestra responsabilidad (exceptuando a los hijos), nuestros problemas nos los comemos nosotros solitos, sin salpicar a nadie, y Dios. Y hasta que no aprendamos a entrar en el reposo, en la presencia de Dios y descansar, lo estaremos haciendo mal.
2.- La confrontación. Se usa ese término para ir delante de alguien y exponer algunos hechos que puedan ayudar a la mutua comprensión, para arreglar un posible malentendido o mostrar a una persona cercana, algún error en el que esté incurriendo. En todo tiempo tiene que ser en amor y nunca para echar cosas en cara. Teniendo en claro, que si no va a haber una edificación, no tiene sentido la confrontación.
"Y conocerás la verdad, y la verdad te hará libre" (Juan 8:32)
Creo firmemente en la importancia de ser una persona transparente. De que lo que se muestre, sea lo que realmente se lleva dentro, o como se suele decir: lo que se ve, es lo que hay. Esas son las personas hacia las que estoy inclinada a confiar.
En el tema de arreglar las cosas con alguien, también existen las pautas. La Biblia dice que:
"Con misericordia y verdad se corrige el pecado" (Pr.16:6a)
Y también:
"Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado." (Gálatas 6:1)
En estos versículos podemos ver:
1º- Que conocer la verdad, no nuestra versión, sino la verdad que Dios nos puede revelar sobre cualquier asunto que le consultemos, esa verdad, nos libera.
En el caso de una falta, la verdad viene a ser como el agua que limpia y desinfecta.
2º- Que nuestra disposición siempre debe ser la de amar y perdonar, eso significa tener misericordia.
En el caso de la falta, la misericordia viene a ser la pomada que se da en la herida. Una vez que la herida está limpia por la verdad, la misericordia es el tratamiento que se debe repetir, una y otra vez, hasta que esté completamente sanada.
Verdad y misericordia. La verdad limpia y desinfecta, y la misericordia cicatriza.
Esas deben ser nuestras pautas de actuación a la hora de ir a confrontar a una persona.

No hay comentarios:
Publicar un comentario